El héroe de las mil caras
Publicado por C.E. en Materiales, Relato del héroe el abril 20, 2012
Ilustración del itinerario del héroe en un esquema circular
1º etapa: algunas claves para la narración
La llamada de la aventura: una voz misteriosa que murmura, el bosque oscuro, el animal que se escapa (como el conejo de Alicia, ¿vieron?)
La negativa al llamado o rechazo: quedarse encerrada o encerrado, tener miedo, petrificarse
La ayuda sobrenatural o encuentro con el mentor: puede ser un dios (o ser no humano) o un mentor quienes ayuden a la heroína o héroe
El cruce del primer umbral: en la oscuridad, en el territorio inexplorado o virgen, más allá de los límites de la casa o el barrio (suele haber un guardián)
El vientre de la ballena: proviene de Jonás, personaje bíblico. Es metáfora para el momento de descenso al infierno, de perderse, de dejar atrás lo viejo
2º etapa: la iniciación
El camino de las pruebas: el héroe o heroína debe someterse a lo absolutamente intolerable. Habrá que “matar dragones” y traspasar barreras una y otra vez. Mientras tanto habrá victorias parciales
El encuentro con la diosa: la barrera más difícil, cuando ya se han atravesado las demás, representada como lucha del héroe por ganar el don del amor y la caridad que son la vida misma (no el amor común de pareja, algo mucho mayor)
La mujer como tentación: es metafórico que sea “mujer” este modelo sirve a hombres y mujeres por igual
(continuará…)
Bienvenidos al curso 2012
Publicado por C.E. en Uncategorized el marzo 30, 2012
Los espero por acá para que lean, comenten, sugieran y debatan
Ojos de ayer
Publicado por C.E. en Lecturas, Relato final el octubre 19, 2011
por Andrea Kain
Era una mañana gris, el día anterior había sido soleado y caluroso, pero en la madrugada había llovido y como resultado quedaba un domingo que la lastimaba. Hacía frío y tímidas gotas caían desde el cielo. Penélope, además de sentirse sola, lo estaba. Sintió una extraña nostalgia por su padre y unas lágrimas cayeron de sus grandes ojos. Luego lo comprendió, su inconsciente le recordaba que ese mismo domingo se cumplía el quinto aniversario de la muerte de su padre. Pensó en que podría ir a visitarlo. Se imaginó a los pies de la tierra donde se encontraba el cuerpo deshecho y enterrado, hablándole en silencio y dejándole unas flores, acción que nunca realizó y sentía pendiente. Luego pensó ¿qué haría entre los muertos? Se sentiría aún más sola estando allí.
Más tarde resolvió caminar por el parque. Se fijó en la hora, pero todos los relojes de su casa le mentían, no había reloj que le mostrara la verdadera hora. Dejó de importarle saber en qué momento del día se encontraba y se puso su abrigo y partió.
Dos fragmentos para pensar un ensayo sobre el viaje
Publicado por C.E. en Materiales el octubre 1, 2011
*Sobre el viaje y su escritura/ sobre volver transformado:
entendámonos
No es este el relato de hazañas impresionantes, no es tampoco meramente un “relato un poco cínico”; no quiere serlo, por lo menos. Es un trozo de dos vidas tomadas en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho, con identidad de aspiraciones y conjunción de ensueños. Un hombre en nueve meses de su vida puede pensar en muchas cosas que van de la más elevada especulación filosófica al rastrero anhelo de un plato de sopa, en total correlación con el estado de vacuidad de su estómago; y si al mismo tiempo es algo aventurero, en ese lapso puede vivir momentos que tal vez interesen a otras personas y cuyo relato indiscriminado constituirá algo así como estas notas.
Así, la moneda fue por el aire, dio muchas volteretas; cayó una vez “cara” y alguna otra “seca”. El hombre, medida de todas las cosas, habla aquí por mi boca y relata en mi lenguaje lo que mis ojos vieron; a lo mejor sobre diez “caras” posibles sólo vi una “seca”, o viceversa, es probable y no hay atenuantes; mi boca narra lo que mis ojos le contaron. ¿Que nuestra vista nunca fue panorámica, siempre fugaz y no siempre equitativamente informada, y los juicios son demasiado terminantes?: de acuerdo, pero esta es la interpretación que un teclado da al conjunto de los impulsos que llevaron a apretar las teclas y esos fugaces impulsos han muerto. No hay sujeto sobre quien ejercer el peso de la ley. El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra Argentina, el que las ordena y pule, “yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí.
En cualquier libro de técnica fotográfica se puede ver la imagen de un paisaje nocturno en el que brilla la luna llena y cuyo texto explicativo nos revela el secreto de esa oscuridad a pleno sol, pero la naturaleza del baño sensitivo con que está cubierta mi retina no es bien conocida por el lector, apenas la intuyo yo, de modo que no se pueden hacer correcciones sobre la placa para averiguar el momento real en que fue sacada. Si presento un nocturno créanlo o revienten, poco importa, que si no conocen personalmente el paisaje fotográfico por mis notas, difícilmente conocerán otra verdad que la que les cuento aquí. Los dejo ahora conmigo mismo; el que fui…
Ernesto Guevara, Diarios de motocicleta
Portbou
Publicado por C.E. en Lecturas, Relato final el septiembre 26, 2011
por Cecilia Sánchez
Los barcos no me gustan, me mareo mucho y, como la mayoría de las veces que viajé con mamá, los niños somos los menos queridos. Pero esta vez es diferente. Mamá me prometió que no volveremos a Portbou nunca más, que no habrá más barcos ni salidas por las noches entre las montañas. No volveremos a los hoteles nunca más. La guerra quedó en España, el 28 de septiembre junto con Walter, o Detlef, o como se llame. Tenemos que dejar todo atrás. Mamá dice que los de sangre eslava somos fuertes y podremos sobrevivir a todo. Papá también lo logrará, ya debe estar esperándonos en nuestra nueva casa en América. Debemos olvidar todo lo que nos pasó para empezar de nuevo.
Mamá es enfermera y papá un día se marchó con los hombres del escuadrón azul. Así se llamaban. No lo vi más. Me prometió que jugaríamos ajedrez en una nueva casa. Hace varios meses ya, dejamos nuestro país y partimos a un lugar lleno de montañas donde los amigos de mamá me cuidaron y mamá empezó a trabajar. Me contó una vez que su trabajo era ayudar a las personas a cruzar los Pirineos sin que fueran atrapados por los hombres del águila. Mamá les dice así por los escudos que llevan siempre. Hace un par de semanas recibimos noticias de papá, mamá entonces avisó a quienes me cuidaban que me enviaran con la persona que estaba en la frontera, ella la ayudaría a cruzar y llegar a Portbou.
Guía de lectura para Orientalismo de Edward Said
Publicado por C.E. en Materiales el septiembre 20, 2011
Para leer los fragmentos de la Introducción a Orientalismo de Edward Said
*Marcar las diferentes definiciones de “orientalismo” que propone Said.
*Explicar qué implicancias puede tener para este ensayo sobre el orientalismo que el enunciador haga referencia a sus circunstancias personales.
*Said habla de una oscilación típica del orientalismo, ¿en qué consiste? Relacionar esta idea con la breve descripción de los “mitos” acerca de los indígenas que circulaban entre los europeos según Italo Calvino en su ensayo “Qué nuevo era el Nuevo Mundo”.
*El autor señala el rol importante que desempeña la cultura en general (las artes tradicionales pero también la industria cultural) en la formación de los estereotipos “orientales”. Marcar en el texto los distintos ejemplos que da y proponer películas o novelas en que aparezcan estos estereotipos.
*¿Es el orientalismo exclusivamente un producto cultural y una deformación académica o hay otros intereses en juego?
*Registrar en el texto los dogmas del orientalismo. Uno de ellos, el que se refiere a que siempre es mejor atender a los discursos sobre oriente que a los testimonios directos de las realidades modernas, parece ir en contra de la idea de viajar para conocer y a favor de seguir identificando esa “área” geográfico-cultural con lo que siempre fue, con cierta mirada clásica o ya establecida. Relacionar esta concepción con la idea de turismo que ataca Diego Tatián en “Contra el turismo”. ¿Qué forma de mirar realidades/ culturas/ territorios distintos puede representar, en cambio, el texto del Colectivo Situaciones sobre la Bolivia insurgente?
Baudelaire sobre el viaje
I
Para el niño, enamorado de mapas y estampas,
El universo es igual a su vasto apetito.
¡Ah! ¡Cuan grande es el mundo a la claridad de las lámparas!
¡Para las miradas del recuerdo, el mundo qué pequeño!
Una mañana zarpamos, la mente inflamada,
El corazón desbordante de rencor y de amargos deseos,
Y nos marchamos, siguiendo el ritmo de la onda
Meciendo nuestro infinito sobre el confín de los mares.
Algunos, dichosos al huir de una patria infame;
Otros, del horror de sus orígenes, y unos contados,
Astrólogos sumergidos en los ojos de una mujer,
La Circe tiránica de los peligrosos perfumes.
Para no convertirse en bestias, se embriagan
De espacio y de luz, y de cielos incendiados;
El hielo que los muerde, los soles que los broncean,
Borran lentamente la huella de los besos.
Pero los verdaderos viajeros son los únicos que parten
Por partir; corazones ligeros, semejantes a los globos,
De su fatalidad jamás ellos se apartan,
Y, sin saber por qué, dicen siempre: ¡Vamos!
¡Son aquellos cuyos deseos tienen forma de nubes,
Y que como el conscripto, sueñan con el cañón,
En intensas voluptuosidades, mutables, desconocidas,
Y de las que el espíritu humano jamás ha conocido el nombre!
El as de espada
Publicado por C.E. en Lecturas, Relato del héroe el junio 8, 2011
por Nahuel Messina
(comisión 57)
Hace ya unos cuantos años, cuando asumí como encargado del balneario Bristol de Mar del Plata, me encontré con una vacante en el puesto de guardavidas. Revolviendo unos cajones hallé el currículum de un tal Mario Eroles, así que pedí referencia a una de las piletas en las que había trabajado. Me comuniqué directamente con quien, en ese entonces, había sido su jefe, y sus palabras fueron claras: “Eroles es uno de los mejores guardavidas que conocí. No dudes en contratarlo”, y lo llamé.
La primera vez que lo vi fue un día antes de empezar la temporada. Había entrado a mi oficina con el torso descubierto, era un tipo especial al que poco le importaban las formalidades. Si bien tenía cara de bonachón, su cuerpo imponía un respeto cercano al miedo. Tenía el físico trabajado por máquinas y mancuernas, casi al estilo fisicoculturista; sin embargo, debajo del pecho desentonaba una gran panza, que me dio la pauta que ya no se entrenaba con la misma dedicación. En ese entonces no llegaba a los cuarenta y cinco años, se le empezaban a asomar algunos mechones grises entre los pelos. Recuerdo su color de piel, de un ocre anaranjado, la exposición al sol le había curtido el cuero. Mario era patovica, me había dado cuenta con tan solo mirarlo, y luego él me lo confirmó con sus propias palabras: además de trabajar en la playa, había conseguido trabajo en un boliche para los fines de semana.
El viaje (paródico) a Egipto de César Bruto
Publicado por C.E. en Materiales, Misceláneas y curiosidades el mayo 26, 2011
¡SI ME MIRARAN LOS FARAÓN!
por César Bruto*
Parado adelante de la efinjE, y con el otro pie como se dise mirando las pirámidE, estoy adentro de la tierra de los faraóN, que ya conosía bastante a consecuensia de que antes leí un libro de salgarI, de los que mi tío aquileZ tiene entremedio de su biblioteca en el estante de la cabesera de su cama.
Lo más notable que tiene este paíx es el buei apiS, el cocodrilO sagrado y el verde nilO, o sea el color de un batón de mi vieja que le conpró a un ruso a pagar en cómodas cotas mensuales, con laclarasión de quel mes que no pueda darle nada haga el fabor de tener pasiencia y que venga más adelante cuando las cosas vayan mejor, si es que canbea el gobiernO, y sino que aguante como todo el mundO, y no hay nadies que dure un réjimen de 60 anios.
Sobre la creación literaria y la originalidad
Publicado por C.E. en Misceláneas y curiosidades el mayo 19, 2011
Decía en una entrevista el gran poeta argentino, ya fallecido, Leónidas Lamborghini estas palabras que tienen mucho que ver con lo que hablábamos ayer en el aula acerca de la escritura:
“Hay que captar y ver lo que está volando para ponerlo en un poema. No hay originalidad, todo pasa por apropiarse de lo que cada uno crea que le sirve. Por eso hay que tener mucho cuidado con la palabra creación, como si fuera ex nihilo, es decir de la nada”, advierte Leónidas. “Hace rato que nos venimos influyendo, copiando y reciclando desde Homero, o antes que él. Hay un reciclaje continuo de temas, de expresiones, de versos, que se van presentando de otra forma. Yo adhiero a lo que dice el Eclesiastés, ese libro maravilloso: ‘No hay nada nuevo bajo el sol’. Cuando alguien habla de originalidad, o es un estúpido o es un impostor


