Géneros discursivos

¿Para qué intentar clasificar los textos? ¿Por qué “rotularlos”?
Quizás no reparemos demasiado en esto cada vez que leemos un texto, pero una parte importante de la producción e interpretación de textos consiste en identificar a qué grupo pertenece el que hemos leído, o a cuál pertenecerá el que proyectamos escribir.
Sucede que cuando hablamos o escribimos en sociedad nunca lo hacemos aislados sino que siempre producimos significados, nos comunicamos, en contextos vivos y distintos.

Cada vez que tomamos la palabra, ya sea escrita u oralmente, estos contextos sociales regulan la forma en que nuestro discurso debe materializarse: si así no fuera, si el acto individual de puesta en uso de la lengua (parole, en palabras de Saussure) fuera caótico, arbitrario, creado cada vez de nuevo, comunicarnos sería casi imposible porque sería dificultoso entender a los demás y ser entendidos por ellos. Es por todo esto que, al enfrentarnos a un texto, no es suficiente verlo como un conjunto de oraciones conectadas que expresan ciertas ideas sino que, además, necesitamos, para poder dotarlo de sentido, ponerlo en relación con el contexto del cual ha surgido y que se inscribe, de diferentes maneras, en el texto mismo.

Mijail Bajtin, lingüista ruso nacido a fines del siglo XIX y muerto en 1975, sostuvo que el uso de la lengua se lleva a cabo en forma de enunciados: no como oraciones “muertas”, descontextualizadas y ambiguas, sino como fragmentos discursivos situados en contextos vivos. Cada enunciado por separado es individual pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados a los que se denomina géneros discursivos.
Nos expresamos únicamente mediante géneros discursivos y disponemos de un amplio repertorio de géneros orales y escritos. De hecho, insiste el lingüista ruso, en la práctica los usamos con seguridad aunque teóricamente podemos desconocer su existencia. Hasta en las interacciones discursivas más simples y cotidianas, las aparentemente más libres, le damos forma a nuestro discurso de acuerdo con determinados moldes genéricos: algunos son más evidentes, y se acercan al cliché, otros pueden ser más ágiles. Por ejemplo, tenemos géneros cotidianos breves como los saludos y las despedidas, las felicitaciones, etc.

Con respecto a esto último, Bajtin distinguió entre géneros discursivos primarios, que son aquellos que se constituyen en la comunicación inmediata, y los secundarios, que surgen en condiciones de comunicación cultural más compleja, principalmente escrita (géneros periodísticos, literarios, científicos, etc.) Estos géneros secundarios suelen absorber y reelaborar géneros primarios, que pierden así la relación inmediata con la realidad: por ejemplo, un diálogo cotidiano dentro de una novela.

La forma en que los textos reflejan las condiciones específicas y el objeto de cada esfera de la actividad humana puede verse en los temas, el estilo verbal y la forma de composición de los enunciados. Así, por ejemplo, si leemos un mail personal, sabremos que es personal y no laboral porque probablemente hablará de temas ligados con el universo de lo familiar o íntimo, tendrá un estilo verbal acorde con la relación familiar y con el tema (el uso de cierto
vocabulario que podemos asociar con lo informal, una sintaxis más simple y cercana a la de la oralidad, etc.) y tendrá una forma de composición que combinará probablemente la narración con la descripción y, en menor medida, explicará o argumentará.

Fíjense en el isguiente textito:

dialógico

*Una propiedad de toda significación: la de estar estructurada como diálogo.

*El término fue acuñado por Voloshinov para señalar el proceso continuo, interactivo y generativo del lenguaje, en oposición al acento que puso De Saussure en su forma estructural, abstracta. Voloshinov sostiene que todo lenguaje expresa relaciones sociales y que, por lo tanto, toda locución individual está estructurada como diálogo.
Es decir que el modo en que el hablante o el escritor organizan su locución está orientado hacia una respuesta anticipada del oyente/lector.
Además, una vez que la locución es recibida por su destinatario, esta sólo recibe sentido y comprensión a través de una interacción dialógica en lo que Voloshinov llama “el discurso interior”, una especie de diálogo interno que no solo valoriza los signos, sino que simultáneamente lleva aún más allá el proceso al generar una respuesta que pueda ser dicha como el siguiente “momento” del diálogo.
Voloshinov sostiene que ese rasgo de la significación no solo concierne al habla sino que caracteriza a todas las locuciones. Hasta los monólogos o los soliloquios (un discurso que no se dirige a nadie en particular) están estructurados internamente como diálogos. Lo mismo puede decirse de las locuciones cuyos destinatarios no
están presentes o son desconocidos para el que las dirige; por ejemplo, los libros o los productos mediáticos. Este libro es dialógico porque cada palabra, cada oración, cada artículo y hasta el libro mismo e su conjunto están orientados, dirigidos a un supuesto destinatario y, por consiguiente, tienen en cuenta las respuestas anticipadas de sus lectores, lo que se manifiesta en la selección, la organización y las referencias cruzadas que se han introducido.

[JH]

Véanse autor/autoría, multiacentualidad, orientación

 

AA.VV., Conceptos clave en comunicación y estudios culturales, Buenos Aires, Amorrortu , 1997.

 

Nos encontramos, en primer lugar, con un tema determinado ya por el mismo título: lo dialógico. En segundo lugar, podemos distinguir ciertas características paratextuales y estilísticas peculiares: el uso de asterisco para separar una definición de la historia del concepto. La definición, de hecho, es característica de este grupo de textos y aparece a continuación del concepto-título u, otras veces, del concepto en mayúscula y dos puntos. Luego, podemos destacar la aparición de ciertas palabras en negrita (signos) que funcionan como si fueran “hipervínculos” a conceptos que
podremos encontrar en el mismo libro y, al final del texto, una referencia a otras entradas del mismo libro (Véase: autor/autoría…) En tercer lugar, podemos reparar en la estructura del texto: aparición de una definición, el uso de ejemplos y reformulaciones (“es decir”), las nuevas definiciones entre paréntesis cuando aparece un concepto que el lector podría desconocer (soliloquio, por ejemplo, en este caso), la forma progresiva en que se proporciona
la información (primero, se refiere al hablante/escritor, luego a cómo el destinatario otorga significado al mensaje, a continuación se habla de los destinatarios virtuales, etc) Es decir, que la estructura de este texto responde al tipo textual explicativo. Y ahora sí, una vez que hemos identificado en este texto un conjunto de rasgos que  corresponden a los tres aspectos (tema, estilo y estructura) que, según Bajtin, definen a un género discursivo, podemos decir con seguridad que se trata de una “entrada enciclopédica”.

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Publicado el 18 mayo, 2014 en Materiales. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. hola disculpe que le pregunte por acá, pero no encontré otra forma, mañana se adhiere al paro profe? y en el caso de adherirse da clases publicas o no? agradeceré su respuesta!!

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