Reflexiones sobre la mentira de Fedor Dostoievsky

 ¿Por qué, entre nosotros, todo el mundo miente?…
 Estoy seguro de que todo el mundo va a detenerme aquí diciéndome: “¡Exagera usted tontamente: todo el mundo, no! Está usted hoy falto de asuntos y, a pesar de eso, quiere usted producir un pequeño efecto entre nosotros lanzando al acaso una acusación sensacional.” Nada de eso: he pensado siempre en lo que acabo de decir. Sólo que ¿qué ocurre? Se vive cincuenta años con una convicción en cierto modo latente y, de pronto, al cabo de medio siglo, toma, no se sabría decir cómo, una fuerza imprevista, que, por decirlo así, la transforma en viviente. Desde hace poco me ha llamado más que nunca la atención la idea de que entre nosotros, hasta en las clases ilustradas, hay muy pocas gentes que no mientan. Hombres muy honrados mienten lo mismo que los otros. Estoy convencido de que en los demás pueblos, en la mayoría de los casos, tan sólo los bribones alteran a conciencia la verdad y sus mentiras son interesadas. Entre nosotros se goza mintiendo. Se puede a menudo afirmar que un ruso mentirá…, casi diría por hospitalidad, por ser agradable a su huésped. De este modo sacrifican su personalidad a la de su interlocutor. ¿No recuerdan ustedes haber oído a las gentes más escrupulosas exagerar ridículamente el número de verstas que sus caballos habían recorrido en tales o cuales circunstancias? Esto era para divertir al auditorio y excitarle a charlar a su vez. Y en efecto, el golpe no fallaba nunca; su visitante, animado por el hablilla, recordaba en seguida haber visto una troika adelantar al ferrocarril. ¡Oh, y qué perros de caza había conocido! Continuan ustedes contando una extraordinaria historia acerca del talento del dentista parisiense que les orificó los dientes, o sobre la loca prontitud del diagnóstico de Botkine, que les curó de una enfermedad verosímil. Llegan hasta creer la mitad de su relato; siempre se llega a eso cuando se mete uno en ese camino. Más tarde, cuando vuelven a pensar en aquella ocasión, al recordar la atenta fisonomía de aquel que los escuchaba, se dicen: “¡Ah, no; he mentido bastante!” Este último ejemplo no es muy afortunado, porque en el carácter del hombre está el mentir siempre cuando se extiende acerca de los detalles de una enfermedad que lo hizo sufrir. Esto lo cura por segunda vez.
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Dos intervenciones de Darío Sztajnszrajber sobre verdad y posverdad

 

 

http://www.telam.com.ar/notas/201508/117824-dario-sztajnszrajber-sabemos-que-la-verdad-no-existe-pero-no-hacemos-otra-cosa-buscarla.html

 

No olviden

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Paro nacional y repudio a la represión de ayer

Como ya lo charlamos el martes pasado, mañana había convocada una jornada de paro con clases públicas en Plaza de Mayo. A aquella convocatoria se suma ahora un Paro Nacional Docente en repudio a la represión que la policía ejerció ayer contra los docentes que pretendían armar una escuela itinerante frente al Congreso.

La cosa está poniéndose cada vez más oscura. Los invitamos a acompañarnos a defender la educación  pública entre todos. 

Saludos

 

El texto de ayer

El accidente de Recienvenido (1922)
de Macedonio Fernández

-Me di contra la vereda.
-¿En defensa propia? -indagó el agente.
-No, en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente.
-La comisa de la vereda -apuntó un reportero- le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera circunvolución izquierda, asiento de la palabra…
-Y del periodismo -insinuó el accidentado.
-Que ha recobrado en este momento.
-Y sigue redactando el periodista:
-El artesonado de la acera…
-No se culpe a nadie, propongo…
-No, eso es para suicidarse.
-De mi pronta mejoría, quería decir. Ruego al señor reportero que figure algo en la noticia de “decúbito dorsal”.
-No hay necesidad: los operarios tipógrafos lo ponen siempre. O si no, ponen: “base del cráneo”.
-¿Se me dirá si me puedo levantar sin deslucir la noticia de un suicidio?
-¿Iban mal sus negocios?
-Nada de eso: la única dificultad ha sido el cordón de la vereda.
-¿Puedo anotar oposición de familia a su noviazgo? Otro insiste en que había mediado agresión y le ruega aclare si se interponía “un viejo resentimiento”.
-Alguien, un desconocido desde mucho tiempo atrás para usted, avanzó resueltamente y desenfundando un cordón de la vereda ColtBrowing se lo disparó. En fin, Recienvenido empieza a sulfurarse y los increpa: -¡Yo estaba aquí antes que ustedes y mis informes son más anticipados! Voy a darles un resumen publicable: “Yo caí. Fui derribado por el golpe de la orilla de la vereda; sin embargo, no necesitaba ya serlo, pues mi cabeza salió a recibir el golpe yéndose al suelo. “Caí; fue en ese momento que me encontré en el suelo. Ninguna persona había.
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Martes 4 de abril

Hola. Mañana AGD convocó a Paro así que decidí que haremos paro activo con clase pública, si se animan. Es decir, nos sentamos afuera si el día está lindo y hacemos la clase en la calle.

Nos vemos mañana a las 11 en el aula 113 y ahí vemos

Bienvenidos alumnos 2017

A escribir con tiempo, en el tiempo, por él, y en su contra.

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Los invito a leer las dos pequeñas entradas que publiqué aquí abajo. Como para ir calentando los motores…

Hasta el martes

Conocer al lector/ Estrategias de composición

Una cuestión fundamental a tener en cuenta a la hora de encarar la escritura de un texto es quién será su lector. Un texto se escribe para que alguien lo lea. Si bien, como sabemos, es imposible conocer con exactitud quién será el lector empírico de un texto y en qué contexto lo leerá, es la proyección de ese lector posible la que determinará los rasgos particulares de lo que se escribirá. Umberto Eco sostiene en Lector in fabula (Barcelona, Lumen, 1979) que “generar un texto significa aplicar una estrategia que incluye las previsiones del movimiento del otro; como ocurre, por lo demás, con toda estrategia”.

Esta idea de la escritura de un texto como estrategia es interesante y elocuente: el escritor al planificar su texto debe tener en cuenta quién será el lector (su edad, su clase social, su nivel de educación), qué saberes le atribuirá, qué cosmovisión alentará su lectura. Lo que buscamos al escribir un texto y darlo a leer es que el lector pueda colaborar interpretativamente, es decir, que logre comprender el escrito en sus aspectos más superficiales y explícitos pero también en los no tan evidentes para que podamos hablar de una intercambio comunicativo eficaz.
Cómo diseñar la imagen del lector: haciendo clikc AQUÍ un ejemplo

Cómo escribo

 

Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz y Las puertas de la percepción

 

Generalmente, escribo todo muchas veces. Todos mis pensamientos son segundos pensamientos. Y corrijo bastante cada página, o la reescribo muchas veces sobre la marcha… Las cosas se me aparecen en trozos y cuando los trozos aparecen tengo que trabajar duro para hacer de ellos algo coherente

 

Ítalo Calvino, autor de Las ciudades invisibles y El barón rampante entre otros

 

Escribo a mano y hago muchas, muchas correcciones. Diría que tacho más de lo que escribo. Tengo que buscar cada palabra cuando hablo, y experimento la misma dificultad cuando escribo. Después hago una cantidad de adiciones, interpolaciones, con una caligrafía diminuta.
Siempre tengo una cantidad de proyectos. Tengo una lista de alrededor de veinte libros que me gustaría escribir, pero después llega el momento de decidir que voy a escribir ese libro.

Jorge Luis Borges, autor de Ficciones, El Aleph, Inquisiciones, Luna de enfrente, etc, etc.

De joven se escribe muy barroco, se coloca una barrera entre el lector y el escritor. Una barrera de vanidad.

No hay que escribir con el diccionario, sino con las palabras que se utilizan en el lenguaje oral.

Pedro Mairal, autor de Una noche con Sabrina Love, El año del desierto y Salvatierra

Corrijo mucho. Tengo períodos en los que no escribo. Cuando escribo una novela me enfrasco en ese mundo. Antes no podía leer autores contemporáneos mientras escribía, ahora sí. Cuando estoy escribiendo una novela se me despierta como un imán que atrae todo lo que me sirve para mi libro: imágenes, citas, letras de canciones, etc. Hago circular el primer anillado entre algunos viejos amigos.

Para leer a Hemingway

 

Les dejo el pre texto con el cual trabajamos la clase pasada para que puedan armar la nota de lectura

 

Dijo Hemingway en una entrevista:

Si un escritor deja de observar está terminado. Pero no debe observar conscientemente ni pensar de qué modo algo le será útil. Tal vez al principio eso sea cierto. Pero más tarde todo lo que ve se integra a la gran reserva de cosas que sabe o que ha visto. Si de algo sirve saberlo, siempre trato de escribir de acuerdo con el principio del iceberg. Hay nueve décimos bajo el agua por cada parte que se ve de él. Uno puede eliminar cualquier cosa que sepa, y eso sólo fortalecerá el iceberg. Si un escritor omite algo porque no lo sabe, habrá un agujero en su relato. El viejo y el mar podría haber tenido más de mil páginas, y dar cuenta de cada personaje de la aldea y del proceso de cómo vivían, cómo habían nacido, cómo se habían educado, tenido hijos, etcétera. Otros escritores hacen eso de manera excelente. Al escribir, uno está limitado por lo que ya se ha hecho de manera satisfactoria. Así que he tratado de aprender a hacer otra cosa. Primero traté de eliminar todo lo innecesario para transmitir experiencia al lector, para que después de haber leído algo, lo leído se convirtiera en parte de su propia experiencia, y le pareciera que realmente había ocurrido. Es algo muy difícil de hacer, y trabajé muy duramente para lograrlo. De todos modos, para no explicar cómo se hace, tuve una suerte increíble en ese momento y pude transmitir la experiencia completamente. Y pude lograr que fuera una experiencia que nadie había transmitido antes. La suerte fue que tuve un buen hombre y un buen muchacho, y que últimamente los escritores se han olvidado de que todavía existen esas cosas. Después, el océano: vale tanto la pena escribir sobre el océano como sobre un hombre. Así que también fui afortunado en eso. He visto el acoplamiento de los peces espada, así que es algo que conozco. Eso no lo cuento. He visto un cardumen de más de cincuenta ballenas en esa misma zona del agua, y en una oportunidad arponeé a una de casi dieciocho metros de largo, y la perdí. De modo que eso no lo cuento. No cuento ninguna de las historias que conozco sobre la aldea de pescadores. Pero ese conocimiento es lo que constituye la parte sumergida del iceberg.

 

-Relacionar este comentario del autor con los relatos “Los asesinos” y “Un canario como regalo”

-¿Qué lugar ocupa la observación en la escritura de Hemingway? Relacionarlo con las descripciones.

-¿Cómo logra señalar el trascurso del tiempo en ambos relatos?

-¿Qué efecto produce el uso de unos pocos adjetivos que se repiten seguido como “dama norteamericana” o “chico listo”?