Los relatos

E. Hemingway: “Un canario como regalo” http://ciudadseva.com/texto/un-canario-como-regalo/

T. Capote: “La forma de las cosas” http://ciudadseva.com/texto/la-forma-de-las-cosas/

R. Walsh: “Esa mujer” http://www.oei.org.ar/edumedia/pdfs/T11_Docu8_Walsh.pdf

C. Lispector: “Una gallina” http://ciudadseva.com/texto/una-gallina/

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El lector modelo

El lector modelo-Eco

W.G. Sebald y la narración de la historia

Les dejo acá abajo el link con el pdf entero. Nosotros vamos a trabajar con el relato que está en la página 112

Sebald,WG-Vértigo

Crónica de un ajusticiameno

Les dejo en pdf el libro de Bayer La patagonia rebelde. Lo que trabajamos hoy en clase fue el Prefacio llamado “El ángel exterminador” pero les dejo todo el libro en caso de que les interese leerlo

 

Bayer_Osvaldo_La_Patagonia_Rebelde

Ejercicios de normativa y gramática

Buenas y santas.

Arrancamos mañana el 2do cuatrimestre así que ya les voy dejando por acá lo primero que haremos, que es reforzar los problemas de escritura que aún detecto en sus Tps. Les dejo la ejercitación en forma de links…
La idea con estos ejercicios es que los impriman, los lean y hagan, y los entreguen.

Nos vemos domani

Ejercicios puntuación (y acentuación)

Ejercicios de tiempos verbales

 

Jean Starobinsky sobre el ensayo

starobinsky-es-posible-definir-el-ensayo

¿Es posible definir el ensayo? se pregunta Jean Starobinsky

Ver el artículo en Pags 31 a 40 del pdf

El estilo del ensayo

WALTER BENJAMIN  Calle de mano única

NR. 113

Las horas que contienen la forma
han transcurrido en la casa del sueño.

SUBTERRÁNEO
Hemos olvidado hace tiempo el ritual según el cual fue edificada la casa de nuestra vida. Pero cuando hay que tomarla por asalto y empiezan a caer las bombas enemigas, ¡qué de antigüedades descarnadas y extrañas no dejan éstas al descubierto entre sus fundamentos! ¡Cuántas cosas no fueron allí enterradas y sacrificadas entre conjuros y ensalmos! ¡Qué siniestro gabinete de curiosidades aparece allí abajo, donde las zanjas más profundas se hallan reservadas a lo más cotidiano! Una noche de desesperación me vi en sueños renovando impetuosos lazos de amistad y fraternidad con el primer compañero de mis tiempos de colegial, a quien llevaba sin ver varios decenios y apenas había recordado en todo ese tiempo. Al despertar, sin embargo, lo vi claro: aquello que la desesperación, como una carga explosiva, había sacado a la luz, era el cadáver de ese hombre que estaba allí emparedado y debía impedir que quien viviera allí alguna vez, pudiera asemejársele en algo.

PROHIBIDO MENDIGAR Y VENDER A DOMICILIO
Todas las religiones han honrado al mendigo. Pues él demuestra que el espíritu y los postulados, las consecuencias y los principios fracasan ignominiosamente en un asunto tan prosaico y trivial como sagrado y vivificante, cual era el dar limosna.
Nos quejamos de los mendigos del Sur y olvidamos que la insistencia con que se nos plantan en las narices se halla tan justificada como la obstinación del erudito frente a textos difíciles. No hay sombra de vacilación ni indicio de aquiescencia o deliberación, por mínimo que sea, que ellos no adviertan en nuestros gestos. La telepatía del cochero que sólo con sus gritos nos hace ver claramente que no somos reacios a viajar en su coche, o la del vendedor de segunda que extrae de su baratillo el único collar o camafeo capaz de seducirnos, son de la misma especie.

MARX Y ENGELS 

Manifiesto comunista (fragmento)

Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes.
No hay un solo partido de oposición a quien los adversarios gobernantes no motejen de comunista, ni un solo partido de oposición que no lance al rostro de las oposiciones más avanzadas, lo mismo que a los enemigos reaccionarios, la acusación estigmatizante de comunismo.
De este hecho se desprenden dos consecuencias:
-La primera es que el comunismo se halla ya reconocido como una potencia por todas las potencias europeas.
-La segunda, que es ya hora de que los comunistas expresen a la luz del día y ante el mundo entero sus ideas, sus tendencias, sus aspiraciones, saliendo así al paso de esa leyenda del espectro comunista con un manifiesto de su partido.
Con este fin se han congregado en Londres los representantes comunistas de diferentes países y redactado el siguiente Manifiesto, que aparecerá en lengua inglesa, francesa, alemana, italiana, flamenca y danesa….

JORGE LUIS BORGES

La duración del Infierno (fragmento)

Especulación que ha ido fatigándose con los años, la del Infierno. Lo descuidan los mismos predicadores, desamparados tal vez de la pobre, pero servicial, alusión humana, que las hogueras eclesiásticas del Santo Oficio eran en este mundo: tormento temporal sin duda, pero no indigno dentro de las limitaciones terrenas, de ser una metáfora del inmortal, del perfecto dolor sin destrucción, que conocerán para siempre los herederos de la ira divina. Sea o no satisfactoria esta hipótesis, no es discutible una lasitud general en la propaganda de ese establecimiento. (Nadie se sobresalte aquí: la voz propaganda no es de genealogía comercial, sino católica; es una reunión de los cardenales.) En el siglo n, el cartaginés Tertuliano, podía imaginarse el Infierno y prever su operación con este discurso: Os agradan las representaciones; esperad la mayor, el Juicio Final. Qué admiración en mí, qué carcajadas, qué celebraciones, qué júbilo, cuando vea tantos reyes soberbios y dioses engañosos doliéndose en la prisión más ínfima de la tiniebla; tantos magistrados que persiguieron el nombre del Señor, derritiéndose en hogueras más feroces que las que azuzaron jamás contra los cristianos; tantos graves filósofos ruborizándose en las rojas hogueras con sus auditores ilusos; tantos aclamados poetas temblando no ante el tribunal de Midas, sino de Cristo; tantos actores trágicos, más elocuentes ahora en la manifestación de un tormento tan genuino… (De spectaculis, 30; cita y versión de Gibbon.) El mismo Dante, en su gran tarea de prever en modo anecdótico algunas decisiones de la divina Justicia relacionadas con el Norte de Italia, ignora un entusiasmo igual. Después, los infiernos literarios de Quevedo —mera oportunidad chistosa de anacronismos— y de Torres Villarroel —mera oportunidad de metáforas— sólo evidenciarán la creciente usura del dogma. La decadencia del Infierno está en ellos casi como en Baudelaire, ya tan incrédulo de los imperecederos tormentos que simula adorarlos. (Una etimología significativa deriva el inocuo verbo francés géner de la poderosa palabra de la Escritura gehnna.)
Paso a considerar el Infierno. El distraído artículo pertinente del Diccionario enciclopédico hispano-americano es de lectura útil, no por sus menesterosas noticias o por su despavorida teología de sacristán, sino por la perplejidad que se le entrevé. Empieza por observar que la noción de infierno no es privativa de la Iglesia católica, precaución cuyo sentido intrínseco es: No vayan a decir los masones que esas brutalidades las introdujo la Iglesia, pero se acuerda acto continuo de que el Infierno es dogma, y añade con algún apuro: Gloria inmarcesible es del cristianismo atraer hacia sí cuantas verdades se hallaban esparcidas entre las falsas religiones. Sea el Infierno un dato de la religión natural o solamente de la religión revelada, lo cierto es que ningún otro asunto de la teología es para mi de igual fascinación y poder. No me refiero a la mitología simplicísima de conventillo —estiércol, asadores, fuego y tenazas— que ha ido vegetando a su pie y que todos los escritores han repetido, con deshonra de su imaginación y de su decencia (1). Hablo de la estricta noción —lugar de castigo eterno para los malos— que constituye el dogma sin otra obligación que la de ubicarlo in loco reali, en un lugar preciso, y a beato-rum sede distincto, diverso del que habitan los elegidos. Imaginar lo contrario, sería siniestro. En el capítulo quincuagésimo de su Historia, Gibbon quiere restarle maravilla al Infierno y escribe que los dos vulgarísimos ingredientes de fuego y de oscuridad bastan para crear una sensación de dolor, que puede ser agravada infinitamente por la idea de una perduración sin fin. Ese reparo descontentadizo prueba tal vez que la preparación de infiernos es fácil, pero no mitiga el espanto admirable de su invención. El atributo de eternidad es el horroroso. El de continuidad —el hecho de que la divina persecución carece de intervalos, de que en el Infierno no hay sueño— lo es más aún, pero es de imaginación imposible. La eternidad de la pena es lo disputado…

——
(1) Sin embargo, el amateur de infiernos hará bien en no descuidar estas infracciones honrosas: el infierno sabiano, cuyos cuatro vestíbulos superpuestos admiten hilos de agua sucia en el piso, pero cuyo recinto principal es dilatado, polvoriento, sin nadie; el infierno de Swedenborg, cuya lobreguez no perciben los condenados que han rechaza do el cielo; el infierno de Bernard Shaw (Man and Superman, páginas 86-137), que distrae vanamente su eternidad con los artificios del lujo, del arte, de la erótica y del renombre.

 

Jorge Luis Borges, Discusión, 1932

Lecturas sobre la Posverdad

Hola. Armé una lista con todos los textos que hemos ido proponiendo para profundizar en el tema sobre el que deberán debatir en el ensayo. Si falta algo, por favor avísenme
Hannah Arendt: “Verdad y política”
Fedor Dostoievsky: Reflexiones sobre la mentira
Darío Sztajnszrajber: Entrevista en Telam   y   Video sobre Posverdad

Revista Anfibia: La postverdad

LA OPINIÓN PÚBLICA/ Pierre Bourdieu

Llegamos ahora a la noción moderna de la opinión pública. ¿En qué consiste esta opinión pública que invocan los creadores de derecho de las sociedades modernas, de las sociedades en las que el derecho existe? Es tácitamente la opinión de todos, o de la mayoría o de los que cuentan, aquellos que son dignos de tener opinión.(1)

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Refranes por Eduardo Galeano

 

Nueva York, Madrid, Londres: el terrorismo ataca nuevamente.
Este fue el título principal de muchos diarios del mundo, en la edición que informó de las explosiones que sacudieron a la capital inglesa. Reveladora coincidencia: no mencionaron a Afganistán ni a Irak. Los bombardeos contra Afganistán y contra Irak ¿no fueron, no siguen siendo, atentados terroristas, que en el caso de Irak se repiten día tras día? ¿No es siempre, o casi siempre, la clase trabajadora quien pone los muertos en los atentados y en las guerras? ¿No merecen el mismo respeto y la misma compasión las víctimas de cualquier expresión del desprecio por la vida humana?. Sin comerla ni beberla, no menos de tres mil campesinos fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, a Bin Laden en tierras afganas. Y no menos de 25 mil civiles, muchos de ellos mujeres y niños, fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, las armas de destrucción masiva en Irak, y por el baño de sangre que sigue provocando la ocupación extranjera del país. Si Irak hubiera invadido a los Estados Unidos, anormalidad que a nadie se le pasa por la cabeza, las víctimas civiles serían, en proporción, trescientos mil norteamericanos. Por los siglos de los siglos resonarían en el mundo los truenos de semejante horror. Como los muertos son iraquíes, rápidamente se convierten en costumbre.
En 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos afirmó que todos los hombres son creados iguales, pero poquitos años después la primera Constitución aclaró el concepto: estableció que en los censos de población, cada negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. ¿A cuántas partes o partecitas de una persona equivale, hoy día, un iraquí?
“Unos son más iguales que otros”, dicen que dicen.

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Hannah Arendt sobre la verdad, la mentira y la política

https://www.upf.edu/materials/polietica/_pdf/H._Arendt._Verdad_y_polxtica_x1x.pdf